Gatos felices

 

Estos son algunos de tantos gatos felices con los que he tenido el gusto de trabajar.

Cada uno tiene una historia que contar. Algunas afortunadas, por lo que solo necesitaron mi asesoramiento y prevención.
Otras más complejas que requirieron un plan adaptado.

Todos coinciden en que tienen la suerte de vivir con unas personas que los aman y se preocupan por su bienestar.
Gracias al cariño, la paciencia y la constancia de sus humanos, sus problemas tuvieron solución.

Candela

Candela nació y creció en la calle hasta que un día fue rescatada por una asociación ya que presentaba mal estado de salud. En el albergue observaron que Candela era una gata cariñosa necesitada de atención y de la seguridad de un hogar. Afortunadamente fue adoptada por una persona maravillosa que me contactó para que la llegada de Candela al hogar se hiciera bien y de manera positiva ya que ya había otras dos gatas en casa.

Tizona

Tizona presentaba en ocasiones conductas agresivas hacia su abuela humana lo cual causaba cierto desconcierto a la a su abuela. Querían conocer el motivo de esos ataques para poner solución y mejorar la convivencia.

Clappy

Clappy se mostraba muy inquieto maullando en exceso en determinados momentos del día y no paraba de demandar la atención de sus humanos desde que se mudaron de vivienda y cambiaron sus horarios de trabajo. Solicitaron mi ayuda porque no sabían qué hacer para que Clappy volviese a ser el gato equilibrado de siempre.

Once

Once es un gato joven muy inteligente y activo que comenzó a lamer de manera compulsiva una de sus patas hasta el punto de hacerse heridas graves. Las infecciones, medicación y visitas veterinarias se convirtieron en algo cotidiano que aumentaban su estado de estrés e impedían la solución del problema. Cuando su humana me contactó estaba realmente desesperada.

Giacomo

Giacomo se mudaba a un hogar donde ya había un gato adulto acostumbrado a vivir como gato único. Si bien el gato residente era un amor y pensaban que no habría problemas, sus humanos solicitaron mi asesoramiento para realizar bien las presentaciones.

Cuki

Cuki es un gato de 8 años que siempre fue tranquilo y cariñoso con sus papis. De repente y sin avisar atacó de manera muy violenta a su mami. Tras ese ataque se produjeron un par de amagos de conducta agresiva. Cuki se mostraba todo el día muy inquieto y en permanente estado de alerta.

Coco

Sus papis me contactaron porque les preocupaba que se pasara el día maullando, rascando el espejo, deambulando por la casa y muy inquieto por las noches. Pensaban que tras la esterilización se solucionaría pero no fue así.

Moby

La mami de Moby estaba desesperada porque no entendía que podría provocar que Moby no utilizase los areneros para hacer pis. Moby habitualmente hacia sus cosas en los mismos lugares de la casa: la entrada de la vivienda, un mueble del salón y junto a la puerta del baño.

Kitty

Kitty llevaba mucho tiempo haciendo pis fuera de los areneros, especialmente cuando sus humanos llegaban a casa tras pasar varias horas fuera. Este hecho se estaba convirtiendo en un problema debido a que la conducta la realizaba en distintos lugares de la vivienda.

Runa

Runa era una cachorrita callejera sin socializar cuando la adoptaron. La pérdida de un compañero gatuno, la llegada de otra gata, una mudanza, etc. fomentaron la inseguridad de Runa. Siempre en estado de vigilancia, se asustaba y salía corriendo a esconderse cuando sus humanos pasaban cerca de ella. Tampoco toleraba la caricias ni ningún tipo de manipulación.

Neo

Como buen birmano Neo es un gato muy inteligente que aprendió a manipular a su humana para tenerla a su servicio. Cuando sus demandas no eran atendidas, aprendió que morder lamparitas y radiadores hacía que su humana acudiese de inmediato.

Plombi

Estuvo perdida durante un mes escondida en un taller de vulcanizados. Plombi se encontraba en un grave estado de desnutrición y permaneció ingresada en el hospital veterinario. Al regresar a su hogar, el estrés y miedo acumulados provocaron episodios de agresividad hacia su familia humana.

Luna

Luna iba a mudarse a un hogar donde ya había otros dos gatos. Su propietaria deseaba que Luna fuese bien recibida y le preocupaba cómo llevar a cabo las presentaciones para que la adaptación fuese lo más exitosa posible.

Charly

Al poco de mudarse con su hermano y su propietario a una vivienda nueva, Charly comenzó a realizar sus eliminaciones fuera de la bandeja de arena.  El hecho de que la bandeja tuviera una tapa le hizo desarrollar aversión a la misma, hasta el punto de evacuar las deposiciones junto a ella.

Luka

Tras una hospitalización de varios días, Luka regresó a casa no siendo bien recibida por uno de sus compañeros gatos de hogar. Durante su ausencia, Leo aprovechó para ocupar el lugar social de Luka, de manera que ella se sintió desplazada de su territorio y recibía los ataques de Leo que la tenían totalmente amedrentada.

Milu

Desarrolló agresividad por miedo a uno de sus humanos debido a un exceso de manipulación, llegando  incluso a atacar a esa persona cuando se sentía acorralada. La situación se complicaba al añadir una mudanza y enfrentarse a un entorno totalmente desconocido.

Mica

Intentar manipular a Mica para mirarle las orejas o ponerle una pipeta antiparasitaria era todo un desafío, por no hablar de los viajes en transportin a la clínica veterinaria.

Serafín

Una conducta natural felina como el rascado se convirtió en un problema para los papis de Serafín cuando comenzó a hacerlo en cualquier tipo de superficie.

Ygritte

La llegada de una nueva gatita al hogar hizo que Ygritte perdiera parte de su territorio por lo que empezó a mostrarse esquiva y a defecar fuera de la bandeja.

Copito

El cambio de horarios de su humana, una reciente mudanza y un deficiente reparto del territorio con la otra gata del hogar, provocaron en Copito un trastorno de anorexia y maullidos excesivos reclamando la atención de sus humanos las 24 horas del día.